domingo, 20 de agosto de 2017

El amor no tiene edad

Siempre pensé que esa frase era un cliché romántico derivado de la popular canción de Jairzinho & Simony: "El amor no tiene edad". Sin embargo, desde que mi hija la última (ahora con 4 años) empezó a hablar y a traer a casa sus historias del nido, empecé a pensar que esta frase era algo más que un cliché y que en definitiva para el amor no hay edad y para algunos llega mucho más temprano que para otros.

Mis hijos mayores nunca han traído a casa ningún tema de amor, o ningún amor para ser exacta. Lo cual, siendo honesta, me encanta pues siempre me ha parecido una necedad eso de emparejar niños. Me refiero a los típicos comentarios del tipo: “ya llegó la novia de Fulanito” o “acá está el novio de Menganita”. O cuándo algún adulto le pregunta a un niño si le gusta algún compañerito/a (según sea niño o niña). Eso me llega. Así, que yo feliz con mis hijos mayores que no piensan en temas de amor (por ahora).

Pero, como la vida es así, siempre poniendo a prueba nuestra tolerancia y dándonos dónde más nos duele, mi hija la última es la reina de corazones, enamorada del amor.

El amor no tiene edad - I love you

Todo empezó en su segundo año de nido cuando un buen día llegó a decirme que quería ir con su falda y sus zapatos a bailar con su amigo Luchito*. Y dale que dale, que quería bailar con Luchito con su falda y sus zapatos (se los quería poner para todas las fiestas). Hasta ahí, todo ok conmigo hasta que un día le confesó su amor por él a su nana y no paró de declarar su amor por él en toda la casa. Pero, un día a la mitad del año Luchito se fue al colegio.

Bueno, pensé, que pena que se fue, pero mejor porque al fin se acabó este tema. Pero, no. No fue así. A rey muerto, rey puesto y mi hija trajo otro amor y ahora sí, lo declaró en casa a voz en cuello. El nuevo amor era Guillermito* y le duró bastante más. Pasó el tiempo y Guillermito también se fue al colegio grande, pero esta vez el amor de mi hija no se fue junto con él. Para desesperación de su neuro-madre siguió recordándolo de cuando en cuando.

Terminó el primer semestre del año y para celebrar mi hijo mayor invitó a varios amiguitos a jugar a la casa. A estas alturas, Guillermito no era más que un recuerdo y yo tranquila pensando que la etapa del amor y enamoramiento de mi hija menor ya se había terminado.  Todos jugaron felices, mi hijo con sus amigos, mi hija la segunda y su amiga (ella también invitó a una amiga) y mi chiquitita, quien correteaba feliz atrás del hermano mayor y sus amigos. Una linda tarde con muchos juegos y diversión.

Al día siguiente mis hijos vuelven de jugar en el parque y mi hija menor trae 2 flores: una para mí y ¿la otra? Mami, esta flor es para Piero*… ¡¿Piero?!... el amigo de mi hermano. Mami, llama a su mamá y que venga a jugar, que venga a jugar hoy día…

El amor no tiene edad
Acto seguido aparece mi hijo mayor furibundo: “Mamá, dile a mi hermana que PROHIBIDO enamorarse de mis amigos. ¡¡¡Dile!!! ¡¡¡Prohibido enamorarse de los amigos de tu hermano!!!”
Y yo por dentro, ¿qué le puedo decir? ¿Qué puedo hacer? Si definitivamente, parece que es cierto que el amor no tiene edad. Y, para el horror de su madre, a esta niña le llegó desde muy temprano.



*Los nombres de los protagonistas han sido cambiados para preservar su intimidad. 

domingo, 6 de agosto de 2017

Hablemos de sexo

Hablemos de sexo, sí. Pero, no entre nosotras ni sobre nosotras, tampoco sobre el sexo en pareja, ni como éste decae con la llegada de los hijos y el transcurso de los años. No, de eso no quiero hablar (pero si estás interesada en ese tema te recomiendo este post: con chiquitos no hay chiquitingo). 
Hablemos de sexo, con nuestros hijos. Hablemos de cómo hablamos de sexo con nuestros hijos, cómo manejamos su educación sexual y cómo satisfacemos su curiosidad por estos temas. Y claro, seguro muchos saltarán y me dirán #ConMisHijosNoTeMetas que de eso me encargo yo. Bueno, pues, de verdad espero que se encarguen y que este post les sirva como una ayuda u orientación.

Es muy difícil hablar de sexo y sexualidad en una sociedad tan conservadora como la Limeña. Hablar de sexo es prácticamente tabú, y más aún cuando se trata de hablar de sexo con nuestros hijos o sobre nuestros hijos. Pero, si no lo hablamos entre nosotras, ¿con quién lo hablaremos?
Hablemos de sexo

Tengo una muy buena amiga que me cuenta que su hijo de 4 años estos últimos meses ha estado curiosísimo: “ha empezado a explorar su cuerpo y me pregunta cosas tipo: ¿mami, por qué siento cosquillas ricas cuando me toco mis partes privadas? Ha empezado a intuir que hay más que saber: “Mami cuando las luces se apagan ¿papi y tú se abrazan calatos? De otro lado, mis hijas de 4 y 5 años siempre me preguntan a qué edad se pueden dar besos en la boca, a qué edad se pueden casar, cómo se hacen los hijos y por dónde salen. Mi hijo de casi 8 años y que lee todo, leyó sobre la marcha del orgullo gay y me preguntó por bastante tiempo sobre la homosexualidad, el matrimonio y las relaciones homosexuales.   

Traté y trato de contestar todo sin prejuicios y directo al grano, sin dar más información de la que piden, y lo más difícil; sin darles menos de la que necesitan, tal como sugieren los psicólogos, pero no es tan fácil, sobre todo con los temas que son tabú para mí misma.

Naturalmente, hay niñ@s más curios@s que otr@s y esto es normal. Hace unos días atrás recibí la angustiada llamada de una íntima amiga mía: su hija que está en pre-kínder había invitado a su mejor amiga a jugar a casa y en los 5 minutos en los que mi amiga bajó a la cocina: su hijita y su amiguita jugaron a la familia, se enseñaron sus partes íntimas y se tocaron. Mi amiga se enteró de esto porque apenas subió a chequear a las chicas su hija corrió a contárselo con cara de culpable. Mi amiga colapsó, primero porque ya le había explicado 500 veces a su hija que el CUERPO ES PRIVADO, y segundo porque tenía que contarle lo ocurrido a la mamá de la amiguita. Este tipo de cosas se cuentan sí o sí. Fue ahí que me llamó y conversamos largo rato al respecto y fue ahí que decidí conversar con una psicóloga infantil a la que respeto mucho.

Luego de una larga conversación con la psicóloga infantil quería compartir algunas conclusiones a las que llegué y que creo les pueden ser muy útiles, sobre todo cuándo lidian con pequeños curiosos y preguntones (como los míos y los de mis amigas):

1) Los niños son curiosos por naturaleza, es normal querer explorar e investigar. Si su curiosidad persiste, a pesar de que ya les hablé mil veces del tema, es porque no he satisfecho su necesidad de información. 
2) Si yo no le doy las respuestas, las buscará en otro lado.
3) Mis tabúes les generarán tabúes a ellos. Entre las cosas que hablamos lo que más me sorprendió fue ver como mis propios tabúes y complejos influyen en mis hijos. Debo hablar con seguridad y sin complejos, sin ese miedo a la sexualidad que tengo y tenemos la mayoría de las de mi generación.
4) Si te ha pasado algo como lo que le ocurrió a mi amiga, no te alarmes. Los niños van a querer experimentar, es lo normal, es lo sano. Tienen que estar informados y tener un canal de conversación abierto con nosotras (o con sus padres) para que lo hagan a su ritmo y su necesidad, y no al ritmo o necesidad de la amiga o amigo.


Finalmente, espero que estos tips las hayan ayudado y les sean de utilidad. Personalmente, para mí es difícil hablar sobre algunos temas de sexualidad – sobre todo con mi hijo hombre – pero, reconozco que, si mis hijos no hablan conmigo o con su  papá, buscarán información por otro lado, información que puede ser incorrecta o que puede no ser acorde con los valores que queremos inculcarles así que, caballero no más, tenemos que hablar de sexo. 

martes, 1 de agosto de 2017

Milagros Sáenz entrevista sobre libro Ser Madre y Sus Dilemas





Juan Carlos Tafur de Exitosa Radio me entrevistó; sí a mí a Milagros Sáenz, a raíz del libro que escribí con Stella Santiváñez: Ser Madre y Sus Dilemas. El libro trata sobre lo que significa ser madre (y no serlo), explora el significado de la maternidad en la sociedad Limeña de hoy.

Las invito a escuchar la entrevista pues, aunque lamentablemente Stella no pudo ir, es una de las mejores entrevistas que el libro ha tenido pues, Juan Carlos comprendió el significado y el motivo por el que este libro era necesario el día de hoy. Más, aún hace referencia a la investigación sociológia y cualitativa que hay atrás. Y ya, ya no los voy a a aburrir más

Un poco tarde para compartirlo, pero vale. Más vale tarde que nunca.