jueves, 21 de septiembre de 2017

8 consejos para favorecer la atención y concentración de los niños

Hace unas semanas atrás posteé sobre la poca motivación que tenía mi hija la segunda para ir al colegio. Todas las mañanas se levantaba llorando y renegando que no quería ir al colegio, que era aburrido, que quería quedarse en casa conmigo. La sugerencia que me dieron varias mamigas fue averiguar que era lo que pasaba con ella en el colegio. ¿Por qué de pronto ya no quería ir? ¿Qué estaba pasando ahora que la hacía no querer ir al colegio, pues ella siempre había ido feliz?

Conversé con su profesora y comprendí lo qué estaba pasando con mi hija: estaba teniendo dificultades para aprender; específicamente estaba teniendo problemas de atención lo que le impedía aprehender información nueva. Luego de los respectivos exámenes y evaluaciones y ya con un diagnóstico (del que hablaré en otro post) decidí matricularla en un taller de atención y concentración que, la verdad está dando muy buenos resultados..
8 consejos para favorecer la atención y concentración de los niños

En ese taller, la profesora me compartió algunos consejos para favorecer la atención y concentración de los niños; además – como soy una neuro – investigué muchísimo sobre cómo incrementar el tiempo de atención de los niños y encontré que son 8 los consejos más recurrentes, útiles y efectivos para incrementar los tiempos de atención de los niños. Creo les serán muy útiles no sólo a niños con problemas de atención - como mi hija - sino también, a niños (y adultos) en general pues les ayudará a concentrarse mejor, prestar mayor atención y ser más eficientes con su tiempo de estudio o trabajo.

Sin más, acá van los 8 consejos para favorecer la atención y concentración:

1.       Remover distracciones visuales y auditivas: ruidos, artefactos eléctricos, juguetes y similares.
2.       Diversificar las tareas: cambiar de asignatura o tarea cada cierto tiempo. Los cambios ayudan a (re) iniciar el proceso de atención logrando mantener la atención por más tiempo.
3.       Intercalar descansos: La curva de concentración decae con el tiempo, es necesario parar cada cierto tiempo para retomar y empezar con mayor foco.
4.       Incluir actividad física: los niños con problemas de atención tienden a concentrarse más cuando les otorgan pequeños descansos para hacer un poco de actividad física: saltar sobre una pelota de ejercicios, hacer estiramientos o realizar saltos. Los expertos también recomiendan empezar con 15 minutos de juego activo cualquier tarea retadora para el niño.
5.       Crear rutinas y hábitos de estudio: Todos los días se debe estudiar a una hora fija para conseguir un buen rendimiento cerebral. Si una persona se acostumbra a hacer el esfuerzo de concentrarse todos los días a una misma hora, al cabo de unos días logrará que su mente se concentre con mayor facilidad a esa hora.
6.       Marcar tiempos: Es necesario establecer un tiempo para realizar cada tarea o actividad y que se exija realizarla en el tiempo previsto. El niño o niña no se puede demorar un tiempo indefinido haciendo las tareas o estudiando.
7.       Organizar tareas: empezar con lo más fácil primero. Es más motivador. Descansar y empezar con lo más complicado cuando el niño está más descansado.
8.       Acortar las tareas en segmentos pequeños con órdenes e instrucciones cortas y directas: Si la tarea tiene 3 hojas, dividirla en hoja por hoja o media hoja a la vez según sea necesario.

Bonus: Jugar juegos de memoria. Si bien la memoria no es un músculo, ejercitarla puede ayudar a incrementar la atención.
Adicionalmente, recordar que los especialistas en desarrollo de niños señalan que, en promedio, un niño de 4-5 años debería ser capaz de mantenerse concentrado en una tarea de entre 2 a 5 minutos multiplicados por su edad. Es decir, en promedio deberían mantenerse concentrados entre cuatro a veinte minutos. Sin embargo, debemos recordar que los lapsos de atención deben ser contextualizados puesto que varían según motivadores interiores: que el trabajo a realizar sea del interés del niño y exteriores: según la hora en qué se realice (no es lo mismo en la mañana, al medio día que en la noche).  

Fuentes:
Centro Skinner – talleres de atención y concentración http://www.centro.skinner.edu.pe/
www.additudemag.com Inside the ADHD mind


lunes, 18 de septiembre de 2017

Bolívar Baby&Kids

En la actualidad todos estamos al tanto que los bebés y niños pequeños tienen la piel más sensible y delicada, y necesitan productos especializados que consideren estas características no sólo para el cuidado de su piel, sino también para el cuidado de sus prendas y utensilios. Como sé, que quienes me leen son neuromadres como yo que quieren usar en sus hijos productos de confianza y calidad que sean gentiles con la piel de sus pequeños; les cuento con mucha alegría que Bolívar, la marca emblemática de jabones para ropa del país, ha sacado una línea especializada en el lavado y cuidado de la ropa del bebé y de su piel: Bolívar Baby&Kids (jabón de lavar, detergente y suavizante), que ofrece el balance perfecto entre cuidado y limpieza.


Bolívar Baby&Kids son productos que tienen una fórmula hipoalergénica, muy gentil con la delicada piel de los bebés pero que a la vez mantiene altos niveles de limpieza general y remoción de manchas. Se puede usar para bebés desde los 0 a los 36 meses (cosa que me parece genial, porque es bastante complicado conseguir productos especializados para esa edad en nuestro país). Además, la fragancia de esta línea es súper especial porque fue desarrollada especialmente para transmitir una sensación de cuidado y de delicadeza para bebés.

Algunos tipos de telas o detergentes comunes pueden causar alergias e irritaciones en la piel de los bebés. Muchas de nosotras buscamos comprar los productos más naturales y con la mejor calidad para vestir a nuestros bebés y ahora, ya tendremos productos especializados para lavar sus prendas (todo tipo de prendas delicadas y speciales) garantizando así la protección de la piel de nuestros bebés.

Tuve la oportunidad de probar los productos de la línea Baby& Kids y déjenme decirles que me gustaron mucho. Yo soy maniática con la suavidad de mi ropa y de verdad que dejaron las prendas delicadas súper suaves y con un rico aroma. Además, Bolívar Baby&Kids sacó sin ningún problema las manchas de comida de la ropa de mis hijos, por lo que creo que es capaz de sacar sin ningún problema hasta las manchas de papilla más duras (esas de papilla de fruta que son complicadísimas). El aroma es fino y delicado con lo que no apabulla el olor natural de los recién nacidos que es tan rico ;), y definitivamente transmite una sensación de cuidado y delicadeza.

Los 3 productos de Bolívar Baby&Kids son:
  • Detergente en polvo Baby&Kids: viene en dos presentaciones: 750gr y 1.5kg.
  • Suavizante Baby & Kids: La presentación del producto es de 800ml
  • Jabón de lavar Baby & Kids: La presentación del producto es de 220gr.

Como ya les mencioné líneas arriba los 3 tienen una fórmula hipoalergénica especializada y son ideales para usar en las prendas de niños de 0 a 36 meses, además de ser gentiles con la piel del bebé son duros con las manchas. Tienen un aroma suave que transmite confianza y limpieza. Sin duda, ¡un producto recomendado!

Los productos Bolívar Baby&Kids están desde hoy en TODOS los super mercados a nivel nacional. Ya saben, corran a comprarlos.


lunes, 4 de septiembre de 2017

El teatro y los niños: Beneficios del teatro en los niños

El teatro y los niños: ¿Qué beneficios trae la práctica del teatro para los niños? ¿Por qué es bueno que los niños lleven cursos o talleres de teatro? 
Entrevista a Carolina Barrantes del Río (profesora principal del taller de teatro para niños “Había Una Vez - Teatro”)

Me encanta ir al teatro. En algún momento de mi vida iba bastante seguido y solía estar muy al día en la cartelera nacional. Pero, con la llegada de mis niños mis idas al teatro desaparecieron. Sin embargo, no lo hicieron mi gusto y admiración por este tipo de arte. Por eso, en cuánto vi el anuncio que publicó una amiga en Facebook sobre un taller de teatro para niños, corrí a averiguar al respecto y sin dudarlo matriculé a mis dos hijos mayores.

De eso, ya pasó más de un año y sólo continúa en clases mi hijo mayor. En este tiempo he visto muchos cambios positivos en cuánto a su relación consigo mismo, su producción creativa y su seguridad escénica. Así, que decidí conversar con Carolina, su maestra, quién además de tener una excelente llegada con los niños, tiene una visión del teatro y sus oportunidades para los niños sumamente interesante. Conversando con ella, me di cuenta de que el teatro va más allá de la puesta en escena y trae beneficios en el proceso creativo y el desarrollo emocional saludable de los niños. Y acá comparto lo que conversé con ella sobre el teatro y los niños.

[Para conocer más sobre Carolina y su formación académica: Clic acá]

Beneficios del teatro en los niños
En tu experiencia, ¿Cómo ayuda el teatro a la formación de los niños? El teatro, en primer lugar, hace que el niño se ría de sí mismo y que pierda temor a comunicar sentimientos, porque actúa de otro y es a través de ese otro que puede expresarse con más libertad. Cuando un niño se bloquea por no poder ser como se espera que sea o como él mismo espera ser, puede a través del juego, desarrollar una propia creación que le dará seguridad y confianza en él mismo, en lo suyo. También ayuda al proceso creativo, pues la creatividad debe ser trabajada con cierta estructura, de tal manera que pueda ser libre dentro de las reglas planteadas. Esto es importante para la mente saludable del niño porque crecerá creyendo que él puede determinar sus propias decisiones, elecciones (al jugar y hacer teatro, todo el tiempo tienes que decidir sobre un inmenso lienzo en blanco), él es el creador de sus acciones. La creatividad libera las trabas que a veces la sociedad o nosotros mismos nos imponemos, nos abre la mente a diferentes posibilidades frente a las dificultades. En los cuentos o historias, el niño se atreve a expresar lo que le cuesta, le da miedo o vergüenza como sí mismo. Los personajes creados por los niños están compuestos de las fantasías, los miedos que quiere vencer, los logros, los recuerdos, lo que el niño cree que no puede hacer, todo eso el niño lo pone en un personaje… se va conociendo a sí mismo más.

Siempre nos dicen que si tenemos un hijo tímido debemos meterlo a clases de teatro. ¿Por qué crees que nos dicen esto? En un principio, uno cree que lo importante del teatro es que el niño esté de pie, muy valiente, frente a muchas personas, actuando… pero eso es sólo una consecuencia de un proceso de creación y de ensayos. Lo importante que el teatro trabaja en el niño y en su timidez, es la amistad que crea con su equipo, es lo que enfrenta al crear un personaje que ni se imaginó, es la empatía que debe tener para crear un personaje diferente a él. Es en este proceso que el niño se enriquece, y ya llega a una función de teatro, con un personaje y grupo sólido para hacer lo que tiene que hacer en escena. El teatro lo hace perder el temor frente a sí mismo, más que frente al público. El público viene al final de un largo proceso. La timidez la irá perdiendo, por el grupo humano que forme en la obra o taller, y porque irá perdiendo el miedo a sí mismo y a mostrarse como es.

Beneficios del teatro en los niños

¿Cuál es la edad ideal para empezar con los talleres de teatro?
Uno puede empezar a hacer teatro, si quiere, a los 60 años. No hay edad para empezar. Si quieres hacer una carrera teatral, también puedes empezar luego de haber trabajado en otras cosas. Yo tomo el teatro para niños como un espacio para que el niño adquiera muchas herramientas que lo harán mejor persona y más feliz. Los primeros 10 años son fundamentales para el desarrollo general del niño, y creo que el teatro colabora en su formación: cuando juega con muñecos expresa con su voz lo que vive en casa, en el colegio, en la calle… también con su cuerpo. El teatro es muy completo porque involucra el cuerpo y la voz. Yo asumo el teatro como una herramienta que lo ayuda a ser más feliz y expresar sus emociones y componer historias (es una manera de organizar sus pensamientos), en un mundo que avanza abrumadoramente a través de la tecnología y que nos corta maneras de expresarnos y relacionarnos.

¿Por qué te parece importante en la formación de los niños que incluyan clases o talleres de teatro? Porque le enseña al niño otra manera de mirar el mundo. No dibujando, no esculpiendo, si no representando historias o mitos que se acercan a la realidad. Les permite construir su lenguaje, desarrollarlo, expresarse como necesitan, a través del cuerpo y la palabra.

En general ¿Cuáles son los beneficios que el teatro brinda a los niños? ¿Por qué recomendarías a las madres matricular a los niños en talleres o clases de teatro?
El teatro le da seguridad al niño para conocerse, decir quién es, conectarse con sus emociones, comunicarse y expresarse mejor ante los demás. Lo ayudará a relacionarse, a crear historias (organizar su pensamiento de manera creativa), a perder miedo y confiar en él mismo y en quienes lo rodean. El taller es un espacio que le dará al niño un lugar para ser él mismo, sentirse cómodo con él mismo y llevar esa seguridad a otros espacios.

El teatro y los niños

Si después de leer esta entrevista quieres meter a tus hijos a un taller de teatro (y seguro que después de leerla vas a querer) te dejo acá los datos de contacto de Había una Vez Teatro: https://www.facebook.com/habiaunavezteatro/



Carolina Barrantes Del Río

Profesora de teatro para niños. Profesora principal del Taller "Había Una Vez"

Carolina Barrantes del Río
Un poco sobre Carolina:


Carolina Barrantes del Río es la directora del taller de teatro para niños: Había Una Vez (clic acá) tiene 36 años es de Lima, Perú y es la 3era de 3 hermanas. Le encanta patinar, leer, ver teatro y comer comida marina. Por ahora no tiene mascotas, pero ha tenido perritos, conejos y pollos. 

La historia de Carolina con el teatro es muy singular: Ella estudiaba economía en la Universidad Pacífico, pero “necesitó hacer un cambio en su vida y decidió irse a la PUCP para buscar nuevas formas de ver la vida”. Ahí en la PUCP, en Letras, conoce la danza y el teatro y es en el curso de Susanne Chion que se anima a estudiar la carrera de Artes Escénicas.

Es en la PUCP donde Carolina inicia su formación académica, en una larga carrera de 7 años. Una carrera, con mucha “mística” y donde los profesores se la transmiten a sus alumnos. Paralelamente al teatro, ella estudia danza en Andanzas y trabaja por varios años en la Tarumba. 

La fascinación de Carolina por el teatro para niños empieza desde muy joven, pues apoyaba a su mamá (quien trajo la filosofía Reggio Emilia al Perú) en su nido, Isabel de Orbea desde muy joven. Ella fue “atelierista” (profesora del taller de artes plásticas) en el nido por años, y trabajó con niños desde muy pequeños, acompañándolos a descubrirse. Fue en el nido dónde empezó a hacer talleres extracurriculares propios: de expresión oral y corporal para niños. También enseñó en La Tarumba y es en el 2014 cuando se anima a iniciar sus talleres independientes.
Carolina Barrantes del Río

Y es en el 2016 cuando yo la conozco a través del trabajo que realiza con mis hijos y descubro los beneficios que brinda el teatro en el desarrollo de la imaginación, creatividad y originalidad de cada niño y cómo es, que los cuentos e historias teatrales trabajan las emociones de los niños. Todo lo cual, es vital en la formación de una mente saludable. Y con eso, decidí hacerle una entrevista a Carolina para que nos explique un poco más sobre los beneficios del teatro para la formación de los niños.

Para leer más sobre los beneficios del teatro 🎭 en los niños click acá 

domingo, 20 de agosto de 2017

El amor no tiene edad

Siempre pensé que esa frase era un cliché romántico derivado de la popular canción de Jairzinho & Simony: "El amor no tiene edad". Sin embargo, desde que mi hija la última (ahora con 4 años) empezó a hablar y a traer a casa sus historias del nido, empecé a pensar que esta frase era algo más que un cliché y que en definitiva para el amor no hay edad y para algunos llega mucho más temprano que para otros.

Mis hijos mayores nunca han traído a casa ningún tema de amor, o ningún amor para ser exacta. Lo cual, siendo honesta, me encanta pues siempre me ha parecido una necedad eso de emparejar niños. Me refiero a los típicos comentarios del tipo: “ya llegó la novia de Fulanito” o “acá está el novio de Menganita”. O cuándo algún adulto le pregunta a un niño si le gusta algún compañerito/a (según sea niño o niña). Eso me llega. Así, que yo feliz con mis hijos mayores que no piensan en temas de amor (por ahora).

Pero, como la vida es así, siempre poniendo a prueba nuestra tolerancia y dándonos dónde más nos duele, mi hija la última es la reina de corazones, enamorada del amor.

El amor no tiene edad - I love you

Todo empezó en su segundo año de nido cuando un buen día llegó a decirme que quería ir con su falda y sus zapatos a bailar con su amigo Luchito*. Y dale que dale, que quería bailar con Luchito con su falda y sus zapatos (se los quería poner para todas las fiestas). Hasta ahí, todo ok conmigo hasta que un día le confesó su amor por él a su nana y no paró de declarar su amor por él en toda la casa. Pero, un día a la mitad del año Luchito se fue al colegio.

Bueno, pensé, que pena que se fue, pero mejor porque al fin se acabó este tema. Pero, no. No fue así. A rey muerto, rey puesto y mi hija trajo otro amor y ahora sí, lo declaró en casa a voz en cuello. El nuevo amor era Guillermito* y le duró bastante más. Pasó el tiempo y Guillermito también se fue al colegio grande, pero esta vez el amor de mi hija no se fue junto con él. Para desesperación de su neuro-madre siguió recordándolo de cuando en cuando.

Terminó el primer semestre del año y para celebrar mi hijo mayor invitó a varios amiguitos a jugar a la casa. A estas alturas, Guillermito no era más que un recuerdo y yo tranquila pensando que la etapa del amor y enamoramiento de mi hija menor ya se había terminado.  Todos jugaron felices, mi hijo con sus amigos, mi hija la segunda y su amiga (ella también invitó a una amiga) y mi chiquitita, quien correteaba feliz atrás del hermano mayor y sus amigos. Una linda tarde con muchos juegos y diversión.

Al día siguiente mis hijos vuelven de jugar en el parque y mi hija menor trae 2 flores: una para mí y ¿la otra? Mami, esta flor es para Piero*… ¡¿Piero?!... el amigo de mi hermano. Mami, llama a su mamá y que venga a jugar, que venga a jugar hoy día…

El amor no tiene edad
Acto seguido aparece mi hijo mayor furibundo: “Mamá, dile a mi hermana que PROHIBIDO enamorarse de mis amigos. ¡¡¡Dile!!! ¡¡¡Prohibido enamorarse de los amigos de tu hermano!!!”
Y yo por dentro, ¿qué le puedo decir? ¿Qué puedo hacer? Si definitivamente, parece que es cierto que el amor no tiene edad. Y, para el horror de su madre, a esta niña le llegó desde muy temprano.



*Los nombres de los protagonistas han sido cambiados para preservar su intimidad. 

domingo, 6 de agosto de 2017

Hablemos de sexo

Hablemos de sexo, sí. Pero, no entre nosotras ni sobre nosotras, tampoco sobre el sexo en pareja, ni como éste decae con la llegada de los hijos y el transcurso de los años. No, de eso no quiero hablar (pero si estás interesada en ese tema te recomiendo este post: con chiquitos no hay chiquitingo). 
Hablemos de sexo, con nuestros hijos. Hablemos de cómo hablamos de sexo con nuestros hijos, cómo manejamos su educación sexual y cómo satisfacemos su curiosidad por estos temas. Y claro, seguro muchos saltarán y me dirán #ConMisHijosNoTeMetas que de eso me encargo yo. Bueno, pues, de verdad espero que se encarguen y que este post les sirva como una ayuda u orientación.

Es muy difícil hablar de sexo y sexualidad en una sociedad tan conservadora como la Limeña. Hablar de sexo es prácticamente tabú, y más aún cuando se trata de hablar de sexo con nuestros hijos o sobre nuestros hijos. Pero, si no lo hablamos entre nosotras, ¿con quién lo hablaremos?
Hablemos de sexo

Tengo una muy buena amiga que me cuenta que su hijo de 4 años estos últimos meses ha estado curiosísimo: “ha empezado a explorar su cuerpo y me pregunta cosas tipo: ¿mami, por qué siento cosquillas ricas cuando me toco mis partes privadas? Ha empezado a intuir que hay más que saber: “Mami cuando las luces se apagan ¿papi y tú se abrazan calatos? De otro lado, mis hijas de 4 y 5 años siempre me preguntan a qué edad se pueden dar besos en la boca, a qué edad se pueden casar, cómo se hacen los hijos y por dónde salen. Mi hijo de casi 8 años y que lee todo, leyó sobre la marcha del orgullo gay y me preguntó por bastante tiempo sobre la homosexualidad, el matrimonio y las relaciones homosexuales.   

Traté y trato de contestar todo sin prejuicios y directo al grano, sin dar más información de la que piden, y lo más difícil; sin darles menos de la que necesitan, tal como sugieren los psicólogos, pero no es tan fácil, sobre todo con los temas que son tabú para mí misma.

Naturalmente, hay niñ@s más curios@s que otr@s y esto es normal. Hace unos días atrás recibí la angustiada llamada de una íntima amiga mía: su hija que está en pre-kínder había invitado a su mejor amiga a jugar a casa y en los 5 minutos en los que mi amiga bajó a la cocina: su hijita y su amiguita jugaron a la familia, se enseñaron sus partes íntimas y se tocaron. Mi amiga se enteró de esto porque apenas subió a chequear a las chicas su hija corrió a contárselo con cara de culpable. Mi amiga colapsó, primero porque ya le había explicado 500 veces a su hija que el CUERPO ES PRIVADO, y segundo porque tenía que contarle lo ocurrido a la mamá de la amiguita. Este tipo de cosas se cuentan sí o sí. Fue ahí que me llamó y conversamos largo rato al respecto y fue ahí que decidí conversar con una psicóloga infantil a la que respeto mucho.

Luego de una larga conversación con la psicóloga infantil quería compartir algunas conclusiones a las que llegué y que creo les pueden ser muy útiles, sobre todo cuándo lidian con pequeños curiosos y preguntones (como los míos y los de mis amigas):

1) Los niños son curiosos por naturaleza, es normal querer explorar e investigar. Si su curiosidad persiste, a pesar de que ya les hablé mil veces del tema, es porque no he satisfecho su necesidad de información. 
2) Si yo no le doy las respuestas, las buscará en otro lado.
3) Mis tabúes les generarán tabúes a ellos. Entre las cosas que hablamos lo que más me sorprendió fue ver como mis propios tabúes y complejos influyen en mis hijos. Debo hablar con seguridad y sin complejos, sin ese miedo a la sexualidad que tengo y tenemos la mayoría de las de mi generación.
4) Si te ha pasado algo como lo que le ocurrió a mi amiga, no te alarmes. Los niños van a querer experimentar, es lo normal, es lo sano. Tienen que estar informados y tener un canal de conversación abierto con nosotras (o con sus padres) para que lo hagan a su ritmo y su necesidad, y no al ritmo o necesidad de la amiga o amigo.


Finalmente, espero que estos tips las hayan ayudado y les sean de utilidad. Personalmente, para mí es difícil hablar sobre algunos temas de sexualidad – sobre todo con mi hijo hombre – pero, reconozco que, si mis hijos no hablan conmigo o con su  papá, buscarán información por otro lado, información que puede ser incorrecta o que puede no ser acorde con los valores que queremos inculcarles así que, caballero no más, tenemos que hablar de sexo. 

martes, 1 de agosto de 2017

Milagros Sáenz entrevista sobre libro Ser Madre y Sus Dilemas





Juan Carlos Tafur de Exitosa Radio me entrevistó; sí a mí a Milagros Sáenz, a raíz del libro que escribí con Stella Santiváñez: Ser Madre y Sus Dilemas. El libro trata sobre lo que significa ser madre (y no serlo), explora el significado de la maternidad en la sociedad Limeña de hoy.

Las invito a escuchar la entrevista pues, aunque lamentablemente Stella no pudo ir, es una de las mejores entrevistas que el libro ha tenido pues, Juan Carlos comprendió el significado y el motivo por el que este libro era necesario el día de hoy. Más, aún hace referencia a la investigación sociológia y cualitativa que hay atrás. Y ya, ya no los voy a a aburrir más

Un poco tarde para compartirlo, pero vale. Más vale tarde que nunca.

lunes, 17 de julio de 2017

¿Qué hacer con los chicos en las vacaciones de invierno?

Las vacaciones de invierno ya están aquí. Muchos de los colegios ya terminaron clases y muchos otros están terminando en estos días. Cuando estaba en el colegio las vacaciones de invierno eran mis favoritas pues, no eran tan largas como las de verano (que para ser honesta se me hacían eternas) y, además, me encantaba (todavía me encanta) quedarme en Lima sin tener que preocuparme por horarios, tareas, tráfico, exámenes, responsabilidades, etc.

Ahora que soy mamá, estas vacaciones me encantan por el mismo motivo: no hay tráfico, tareas, no hay que levantarse temprano ni arrear criaturas hasta el colegio. El descanso se me hace justo y necesario. Pero, debo confesar que estas 2-3 semanas sin una rutina y sin planes para los chicos se me hacen súper estresantes: no tengo tantas actividades caseras como para entretener a mis hijos todo el día, y termino peleando para que no se peguen a la tele, tablet, videojuegos o todas las anteriores. Por eso, empecé a averiguar sobre alternativas de talleres, clases y programas para estas cortas vacaciones, y uno de los que más me gustó, por lo completo y variado, es el programa de vacaciones de medio año de la YMCA.

El programa de vacaciones de invierno de la YMCA (ojo, sede Surco, averigüé de esa porque queda cerca a mi casa, jejeje) me encantó, primero porque es la ¡¡¡GUAY!!! Y no sé uds. pero yo, crecí compitiendo contra el equipo de natación de la guay (o ACJ, como también le decían) y era un club deportivo al que mi papá admiraba mucho. Además, tengo recuerdos de haber ido varias veces a nadar y a hacer gimnasia rítmica en la sede de pueblo libre. (snif, snif, recuerdos hermosos).

Planes con niños en vacaciones invierno
Regresando al programa de vacaciones de la YMCA-Surco, me encanta porque ofrece una variedad de cursos novedosos y entretenidos como robótica, natación (ya saben que soy fan de este deporte), bailes, ciencia, entre otros. Además, estos cursos están divididos en dos rangos de edad: para niños de 3 a 5 años y para niños de 6 a 12 años, lo que es ideal porque, como bien sabemos, los tiempos y dinámicas de cada edad suelen ser distintos.

El programa de la YMCA también cuenta con personal de primer nivel capacitado en el trabajo con niños, lo que hace a este programa perfecto para las mamis que trabajan a tiempo completo o a aquellas que no tienen con quien dejar a sus hijos por las mañanas mientras hacen sus cosas. El horario es desde las 9:00 a.m. hasta la 1:00 p.m de lunes a sábado. Por lo que pueden trabajar tranquilas en ese horario ;).

¡Ya saben! En estas vacaciones de invierno, sus hijos pueden estar entretenidos y alejados de tablets y videojuegos en un ambiente seguro y sano dónde conocerán nuevos amigos y la pasarán genial. Sólo deben llevarlos a la YMCA y además, si han leído este post y son fans de NeuroMamá lo podrán mencionar en el counter y recibirán un regalito especial. (yeeeeeee)

DATOS IMPORTANTES:
El programa va del 24 de julio al 5 de agosto de lunes a sábado de 9:00 a.m. a 1:00 p.m.
El programa se divide en 2 rangos de edad: De 3 a 5 años y de 6 a 12 años.
Las actividades son:
de 3 a 5 años: natación, circuito motriz, robótica, ritmo y sabor, manos creativas, comida saludable temática.
De 6 a 12 años: natación, deportes, circuito motriz, science max, mandalas, comida saludable temática, robótica.
El regalo en la matrícula se aplica única y exclusivamente para la sede Surco.

Y si ya leyeron hasta acá, les cuento que mañana por la mañana sale un sorteo para ganar una beca completa para 1 niño en el programa de vacaciones de invierno de la YMCA-Surco. 

lunes, 10 de julio de 2017

Five nights at Freddys y otros videojuegos para padres desesperados

Mami, ¿tú conoces a Freddy?
¿Qué Freddy??? – Dije mirando a mi hijo con espanto -¿Krueger? ¿Freddy Krueger?
Nooo, Ma. Freddy, el de Five Nights at Freddy’s
¿Qué? ¿Quién es ese? Nunca lo he visto, a ver enséñamelo.

Y así, fue como – hace más o menos 1 año atrás – esta neuro madre desesperada (y un poco asustada) conoció al famoso oso Freddy y toda su pandilla del videojuego Five nights at Freddy’s. Mi hijo me enseñó un vídeo de youtube y desde ese día no para de rogarme para que le baje los juegos (están en IOS, Android y todas las demás), le pidió a Papa Noel que le traiga al muñeco bendito y por su cumpleaños, también los quiere a todos. Y no sólo él, todos sus amiguitos están obsesionados con ese juego.

Pero ¿de qué trata este videojuego? ¿a qué rango de edad va dirigido? Y lo más importante ¿es seguro que lo jueguen nuestros hijos menores de 12 años?

Vayamos por partes. Five nights at Freddys es una saga de videojuegos de terror – que apelan al terror psicológico a la antigua (o sea, sustos y tensión) - creada y desarrollada por un tal Scott Cawthon. El video juego ya cuenta con 5 “episodios” de la saga y hasta un spin off: Five nights at Freddy’s World. El videojuego se hizo conocido por sus videos virales en YouTube dónde varios gamers se filman jugando y siendo asustados. Lo más probable es que si tu hijo no tiene aparatos eléctricos propios (como el mío) haya conocido a Freddy por sus videos en YouTube. Así que no te alarmes.
 
Five nights at Freddy's toys
Esta foto la tomó mi hijo a sus juguetes 
En "Five Nights at Freddy's", el jugador asume el rol del personaje principal quien es el nuevo vigilante de seguridad en la pizzería "Freddy Fazbear's Pizza" —un restaurante tipo Chuck E. Cheese's. El problema, es que esta pizzería tiene unos animatrónicos (Freddy y todos sus amigos) que en la noche caminan libremente ya que, si no se mantienen activos, sus servomotores se apagan. La idea es sobrevivir 5 noches sin que estos animatrónicos te maten.

Al ser el vigilante nocturno de la pizzería, el rango de acción del jugador está limitado a mirar por las cámaras de seguridad. Sólo puede protegerse cerrando puertas para que los animatrónicos no ingresen a su puesto. El ambiente es oscuro, pues tienes poca batería para usar las cámaras y prender las luces y acá radica el terror del asunto: entre muñecos, apagones, ruidos raros y trucos hay una tensión real que te hace saltar hasta el techo. Es el miedo más primario: miedo al miedo. Nada de sangre, nada de tragedias, nada de palabrotas; puro susto psicológico. Y eso es precisamente lo que les encanta a los niños.

El videojuego fue creado con la intención que hasta el jugador con menos experiencia pueda jugarlo y lo pase bien. Por lo que ahí no hay un mínimo de edad. De otro lado, el video juego apela al thriller de terror psicológico por lo que la organización "Common sense media" lo recomiendan para niños a partir de los 12 años con una madurez media pues, la tensión y sustos del juego son reales.

Personalmente, pienso que dejar o no que tu hijo se baje este videojuego depende de cuan maduro lo veas para afrontar sustos y miedos. En líneas generales, los expertos piensan que el thriller de terror psicológico es demasiado para los niños y estoy de acuerdo.

Imagen del videojuego Roblox

Otros juegos como Roblox y Clash of Clans han sido rankeados como para 10 y 12 años respectivamente por la misma organización common sense media. Estos dos juegos a mí me encantan pues son de estrategia y en el caso de Roblox puedes crear contenido, lo que estimula la imaginación. El problema está, en que en Roblox nunca falta quien crea contenido poco apropiado para los niños y en caso de Clash of Clans cómo es un juego interactivo, pueden ser contactados por otros gamers. En mi opinión, nada que no pueda ser solucionada con supervisión adulta.


Eso es todo lo que averigüé de estos juegos. Para más info de otros videojuegos, series y películas les recomiendo mucho la página “Common sense media”. En esta página son los propios padres los que otorgan las reseñas y rankings de los juegos, series y hasta películas. 

jueves, 6 de julio de 2017

Hay días malos

Definitivamente hay días en que los astros se alinean, nuestro ángel de la guarda se toma vacaciones o, nos levantamos del lado incorrecto de la cama, pero son días definitivamente malos. Esta semana para mí, ha sido una de esas semanas, esas con muchos días malos.

Todo empezó el día martes (el lunes – increíblemente - todo fluyó maravillosamente). Por la mañana fui a hacer unos trámites que resultaron imposibles de realizar. Necesitaba hacer otro trámite más, antes de poder hacer el trámite en cuestión. Grrrrrr. Por la tarde mi hijo mayor tenía un partido amistoso de fútbol y – a pesar de que leí y firmé la carta dónde colocaban claramente el nombre y la dirección del colegio en el que realizaría el campeonato -  me confundí y me fui a otro colegio. En mi defensa era un colegio con el mismo nombre y en el mismo distrito. Pero, igual. El daño estaba hecho. No llegué a tiempo para verlo.

¿Se imaginan mi cara cuando caí en cuenta que yo, yoooo - la neuro-madre más neuro del mundo - había ido a alentar a mi hijo (junto con mi hermana, mi cuñado y mi hija la segunda) al colegio equivocado? O sea, no me puse a llorar sólo porque había otras mamás despistadas junto conmigo y algo de orgullo tengo. Pero, debo decir que salí manejando como una poseída y cuando llegue al otro colegio (al verdadero) la cabeza me quería explotar y las lágrimas se querían salir.
Mujer triste mirando la ventana en un día malo

Felizmente, llegué para ver los últimos 15 minutos de juego.

Luego, el miércoles. Ese día había conferencia de padres y maestros en el grado de mi hija la segunda. La tutora de mi hija me había escrito diciendo que no era necesario que mi esposo y yo nos inscribiéramos en esta actividad porque ya nos habíamos reunido con ella unos días antes. Lo que yo NO entendí era que igual tenía que ir al colegio para que mi hija me enseñe los proyectos y actividades que trabajan en clase. Luego, ya me podía ir sin necesidad de conversar con la profesora.

Mi hija volvió a casa tristísima. Yo tenía que haber ido y no fui. Lo peor es que no podía hacer nada para remediarlo. Me sentí pésima. ¿Qué era lo que no había entendido? Releí mis correos y bueno, sí había recibido 2 correos sobre el mismo tema en dos días seguidos y como vivo apurada mi cerebro hizo un “atajo mental” y deseché uno de ellos. Me quedé (obviamente) con el que más me convenía. La gran perjudicada: mi chiquitita. Esa noche no dormí.

Sí, ya sé. No es que los astros se hayan alineado en mi contra ni nada por el estilo, es que simplemente mi nivel de distracción y atolondramiento ha llegado niveles alarmantes. No retengo absolutamente nada de lo que me dicen. Quedo con 3 personas a la misma vez, hago citas que anoto en mis 2 agendas (sí, tengo 2) y luego olvido olímpicamente. Si estuviera en el colegio seguro me diagnosticarían con TDA, o algún desorden de atención similar.

Y esto me hace sentir muy mal. Estoy realmente triste y esto contribuye a que vea estos días más oscuros y tristes de lo que en realidad son. Esta semana no le he cumplido bien a nadie. Bueno, lo que va de la semana. Todavía me quedan 3 días para reivindicarme (con fe, con fe): tengo mis dos agendas alineadas, no estoy asumiendo nada, estoy chequeando todo dos veces y estoy aceptando que yo también me puedo equivocar y puedo fallar incluso con quienes más quiero (mis hijos). 

Ahora me voy a dormir pensando que hay días malos y estos dos últimos fueron de esos, pero que también hay días buenos y muy buenos y que me debo perdonar, porque mañana puede ser uno de esos.  

lunes, 26 de junio de 2017

10 tips para un buen hábito de sueño en los niños

Hace unos meses atrás publiqué un post (acá: Mi cama es mía y solo mía) y varias fotos (verlas acá) de cómo mis hijos se habían apropiado de mi cama tanto, tanto que mi esposo y yo nos teníamos que ir a dormir a otro lado porque los 5 no entrabamos en mi cama. Naturalmente, esta apropiación ilegal de nuestro espacio (ilegal sí, porque yo no practico el colecho -o al menos no lo hago voluntariamente) estaba causando estragos en la salud, rendimiento y vida sexual mía y de mi esposo.
10 tips para un buen hábito de sueño en los niños
Mi esposo se dormía en el borde y yo me iba a otro cuarto

Afortunadamente para mí, poco después que publiqué ese post me contactó Camila Soto, la única “gentle sleep coach” en el Perú (www.buhosdormilones.com), para ayudarme a iniciar un proceso gentil y respetuoso de devolver a mis hijos a sus camas. Camila es una coach gentil de sueño, es decir, aboga por entregar a los niños habilidades para dormir solos y de corrido de una manera agradable y respetuosa (lo cual encaja perfecto con mi estilo de crianza). Ella y yo nos reunimos y me dio varios tips y sugerencias que apliqué con bastante éxito, y – como sé que el sueño es algo que nosotras las madres valoramos mucho - se los comparto acá.  

Pero, antes de dejarles los tips, debo señalar que mis hijos tienen 7, 5 y 4 años. Ya están un poco grandes (sobre todo el de 7) para cambiarles los hábitos. Aunque, esto no significa que no se puedan cambiar, para nada, pero sí significa que es más difícil y más trabajoso. Así que, si quieren recuperar su cama y volver a disfrutar de una buena noche de sueño ¡¡no esperen tanto como yo!!

10 tips gentiles para un buen hábito de sueño en los niños son:

1.       Tener una rutina previa al sueño clara y bien definida y (no salirse de ella). Yo la tuve con mis hijos desde el día que nacieron. Pero, conforme mis hijos crecían la fui cambiando y un poco que abandonando. Ya la retomé. 
2.       Alinear a toda la familia con la rutina pre-sueño. Todos debemos estar alineados: mamá, papá, abuelitos y nanas (si estos los ayudan con la hora de dormir). En mi caso, muchas veces mi esposo llega cuando yo los estoy acostando y los alborota a todos. Esto se acabó.
3.       La rutina pre-sueño ideal incluye cenar antes de bañarse, luego del baño leer algo o jugar algo muy tranquilo y estar en la cama a las 7:15p.m
4.       A partir de las 5:00 p.m. prohibido TV, videos, videojuegos y similares (estos los alteran y no los dejan descansar como se debe).
5.       En mi casa hemos creado una cartulina de los “buenos modales del sueño” con refuerzos positivos cuando cumplen estos modales.
6.       Antes de echarse a la cama para ir a dormir deben tomar agua, ir al baño y etc. Porque una vez acostados no deben estar saliendo, ni pidiendo cosas.
7.       Al acostarlos no meterse ni echarse a la cama con ellos. Debemos sentarnos en una silla al costado y ahí acompañarlos a que se duerman solos. A medida que van independizándose, la silla se va alejando.
8.       Al acostarlos, ponernos en “modo zombie” (esa es fácil) y no hablarles, no contestarles y evitar el contacto visual.
9.       Si se pasan a nuestra cama hay que devolverlos a la suya una y otra vez. Si se pasan 10 veces, los devolvemos las 10 veces.
10.   Así como hay una rutina para acostarse, debe haber una rutina para levantarse. El día debe empezar con una alarma o música y abriendo las cortinas.

La consistencia en estos puntos es vital. Debemos ser constantes y firmes para ayudar a nuestros hijos a dormir bien. Personalmente, solía fallar en la consistencia.  


La verdad que estos consejos y tips nos han ayudado mucho, mis hijos duermen mucho mejor, varias noches duermen corrido en sus camas (no todas aún) y, sobre todo, duermen más tiempo lo cual les permite más descanso y un mejor rendimiento general. Y no sólo ellos duermen mejor, mi esposo y yo también. Dormimos cómodos en nuestra cama y sin interrupciones (¡y sí, ahora tenemos más tiempo para hacer eso!).

SLAM NeuroMamá Blog

¿Quieren conocer un poco más sobre mí? ¿Conocer un poco más sobre NeuroMamá?¿la persona, el personaje y el blog? ¿Qué es? ¿Qué significa ser una NeuroMamá o Neuro Mamá o Neuro-mamá? ¿Cómo surge el blog? ¿A qué viene el nombre y por qué escribo? 

Entonces, no se pueden perder el slam de MBP (Mamás Blogueras Peruanas) en el que conocerán un poco más sobre mí: Milagros Sáenz, una mamá bloguera de Perú que vive en Lima con sus 3 chinos locos, su gata, su perrita y su marido (que no quiere saber nada de este blog ni cosa que se le parezca).

Solía ser una chica normal, una mujer común y corriente hasta que me convertí en mamá y, ahora sólo hablo, leo y escribo un blog (y hasta un libro clic aquí) sobre ser mamá.

¿Se animan?



viernes, 16 de junio de 2017

Los papás en el blog de NeuroMamá

Es cierto, lo admito. No escribo mucho sobre los papás en mi blog. Apenas, si he escrito algunos posts sobre ellos (ya bueno sólo 3 posts). Y por eso mismo, quiero aprovechar que ya se viene el día del padre y reivindicarme con los padres de mi vida, y que mejor manera que dedicándoles este post. 

Quiero empezar diciendo que – en mi opinión -  en términos de crianza y vínculo con los hijos, los papás de hoy no tienen nada que envidiarles a las mamás. Y eso me encanta. Hoy por hoy, los papás que quieren, pueden estar tan involucrados en la crianza y quehaceres domésticos cómo deseen. Y mucho de ellos lo están: cambian pañales, preparan biberones y bañan a sus hijos tan bien como las mamás y no sólo eso, algunos incluso cocinan, los acuestan, arropan y arrullan mejor que cualquier niñera, y - en mi caso particular – es mi esposo el que se levanta en las noches cuando alguno de nuestros hijos se despierta (ver post acá).

Y empiezo diciendo esto, porque no siempre fue así. En generaciones anteriores el rol del padre se limitaba casi exclusivamente a ser el proveedor económico de la casa. Un tanto ausentes en el día a día, sus funciones se centraban más en imponer disciplina a los hijos, supervisar las notas y libretas y, en algunos casos, instalar y/o arreglar los equipos eléctricos de la casa.
Pictures of the dad's in NeuroMama Blog

Aún con esto, mi papá siempre fue una figura presente y adelantada a su época. Mi papá nos bañaba, nos cambiaba, nos llevaba a nuestras clases de natación y se quedaba mirándonos (junto con puras mamás y nanas), él nos acostaba y me enseñó la oración que al día de hoy rezan mis hijos; nos cantaba canciones para arrullarnos (las letras eran un tanto inusuales, eso sí) y nos preparaba unas comidas deliciosas: arroz con tomate (mi favorito personal), arroz chaufa con huevo frito, huevitos revueltos y por supuesto el favorito de la casa: “la ricura de papá” (un plato inventado por él). Su amor, lo doy por sentado. Yo sé que siempre seré su hijita, la hijita de papá (post acá) y él siempre será mi papito.

Por otro lado, mi esposo, el padre de mis hijos. Un papá de la generación de hoy que, sin embargo, fue criado por un padre con todas las características de los patriarcas de generaciones anteriores. Desde que estaba embarazada con mi primer hijo y lo vi comprarse para él, para su uso exclusivo una pañalera tipo mochila (tenía que ser una pañalera cool, pues) y lo vi probando coches que le fueran cómodos a él (a mí que me parta el rayo), supe el tipo de padre que iba a ser: cariñoso, comprometido, engeridor, generoso y total y absolutamente pisado por sus tres hijos.  

En consecuencia, nuestros hijos crecen seguros, felices y LO AMAN. Lo aman con amor verdadero: así, tal y cómo es. Les encanta él, les encanta su perenne dolor de espalda, sus explosiones de cólera (que yo odio y ellos se ríen), aman su panza (que él odia) y verlo hacer crucigramas, aman sus 4 pelos parados (siempre los dibujan) y por supuesto, aman la comida que les prepara: mis hijos son todos unos carnívoros amantes de la parrilla.

Leo estas líneas y no puedo dejar de sentirme bendecida y muy agradecida. Agradecida por el maravilloso papá que tengo, que hasta el día de hoy me hace sentir segura de quien soy y cómo ando por la vida; y por el tremendo papá que les conseguí a mis hijos - sí yo se los conseguí ;).
¡Feliz día a mis neuro papás y a todos los papás!

lunes, 5 de junio de 2017

¿Cómo criar hijos exitosos?

La eterna pregunta de las neuro-madres (y neuro-padres también). ¿Cómo hago para que mi hij@ sea un adulto feliz, próspero, exitoso? ¿Cómo hago para que mi hij@ desarrolle al 100% sus capacidades? ¿Cómo alimento su potencial, su deseo de crecer?

Y es que, hoy por hoy – creo yo – es esto lo que entendemos por éxito: personas felices, desarrollándose plenamente en el camino de vida que han elegido, sabiendo enfrentar satisfactoriamente las dificultades que la vida presenta. Y, creo que no me equivoco cuando digo que todas las madres y padres queremos eso para nuestr@s hij@s.

Pero, ¿cómo lo logramos? ¿Cómo conseguimos criar hijos exitosos que se conviertan en adultos felices e íntegros? ¿Hay una fórmula del éxito? Si es así, ¿cuál es? Esta neuro-madre se ha dedicado los últimos 7 años a intentar develar el misterio en la práctica, y los últimos 2 meses en la teoría y les digo que no existe una única fórmula del éxito (lo cual es muy bueno, créanme); sin embargo, sí hay muchos comportamientos que las madres de hijos exitosos tienen en común, y esta neuro-madre, se los trae acá luego de conversar con varias de ellas y leer los siguientes libros The Battle Hymn of the Tiger Mother (Amy Chua) y Positive Pushing: How to raise a succeful child (James Taylor).

Primero, las conversaciones. Mi tía, madre de 3 hombres. Tres adultos felices, trabajadores y responsables. Dos de ellos con hermosas familias a las que se dedican full, y ahora uno de ellos, se va a Harvard (para mí eso, es un éxito). Y ojo, acá no quiero decir que no hayan tenido uno que otro tropezón en la vida, porque claro que los tuvieron y algunos muy grandes. Pero, lo importante es que salieron adelante con empeño y entusiasmo.

También, mi cuñada. Sus tres hijos (2 hombres, 1 mujer) se graduaron de los primeros puestos en el colegio y ahora, universitarios continúan entre los primeros puestos. No sólo eso, sino también son chicos muy nobles y respetuosos, deportistas y amigueros. Ella cuenta – al igual que mi tía -  que siempre estuvo (y sigue – me consta) “atrás” de sus hijos. Les dio organización y estructura con límites claros y firmes. Ahora que ya tienen más de 18 años, mi cuñada sigue apoyándolos en lo que necesiten.  



Finalmente, conversé con mi amiga Damarita que tiene hijas más o menos de las edades de los míos y que son niñas súper destacadas: excelentes notas, buenas deportistas, tocan como maestras sus instrumentos y son súper educadas. Como ella misma lo dice: “Les enseño a tener sus metas claras, ser persistentes, organizadas.” Las niñas tienen una rutina creada y ella es muy disciplinada con los horarios. Y ahora, las niñas cumplen sus rutinas y tareas prácticamente sin supervisión.



También conversé con mi hermana Daniela, mi amiga Gigi (me contó los secretos de su madre), mi mamá, la esposa de mi primo y varias personas más. Y volví a leer los libros, y los comentarios y críticas a los mismos. 

Y esto es lo que he encontrado:   
·         Todas las mamás coinciden en “estar ahí”, “estar encima” o “estar pendiente” de todo lo relacionado a sus hij@s, sobre todo los primeros años de vida.
·         Están muy pendientes de lo académico y también de lo emocional.
·         Hacen un acompañamiento, seguimiento y control de las actividades que realizan sus hijos.  
·         Son organizadas, disciplinadas y estrictas. Los horarios se cumplen, las actividades se hacen, las tareas se terminan.  
·         También saben cuándo ser flexibles.
·         Alientan y “empujan” a l@s chic@s a lograr sus objetivos y buscar objetivos más grandes. No se rinden con ellos, no “tiran la toalla” con sus hijos.
·         Son incansables. No se cansan de estar “siempre ahí, siempre pendientes”, no se cansan de llevar, recoger y animar a l@s nin@s en el sinfín de actividades que tienen.
·         Procuran dar un ambiente de estabilidad emocional y tranquilidad en casa.

Por último, ambos libros coinciden con estos hallazgos y dan otros particulares, pero que no caben precisamente por lo particulares que son.

Esto fue lo que encontré, prometo investigar más al respecto y traerles LA biblia. Aunque, como ya lo dije líneas arriba no hay una fórmula mágica y única, pero sí creo que estas conductas generales nos pueden ayudar a criar hijos exitosos y felices. Y no está de más considerarlas ¿no? 

viernes, 12 de mayo de 2017

Es mi mamá

Todos los años, en todas las celebraciones del día de la madre de cada uno de mis hijos, siempre nos cantan la misma canción: “Es mi mamá” de Miss Rosi. Para mí, que vengo escuchándola sin parar desde hace 6 años, es un clásico y parte infaltable de mis celebraciones por el día de la madre.  No hay celebración de día de la madre que valga si alguno de mis hijos no me canta esta canción.

Y este año, será que estoy melancólica porque mi última hija se gradúa del nido, que me he puesto a pensar en  nosotras las mamás, en todas las mamás y sobre todo en mi mamá.  No sé si a todas les pasa, pero a mí sí, siempre tengo un pequeño sentimiento de culpa escabullido por ahí. Un pequeño desasosiego culposo que me dice: hoy gritaste mucho, hoy tuviste poca paciencia, hoy te dedicaste mucho a tus cosas, estás gorda (también me dice eso, el maldito), podrías haberlo hecho mejor…

Y este sentimiento de culpa, no me deja disfrutar del todo mi maternidad.

Menos, en las celebraciones del día la madre…

En estas celebraciones, en que veo a mis hijos cantando y bailando a voz en cuello (bueno, mis hijas porque mi hijo apenas si mueve los labios) esta canción o cualquier otra canción que hayan decidido dedicarme, es que me libero de las culpas, me río y me divierto y disfruto plenamente de ser mamá, de ser su mamá. Me veo reflejada en sus ojos y me veo tal como ellos me ven, plena. Perdono mis errores, dejo de lado mis faltas y me doy cuenta que soy humana, que me equivoco y que ellos me quieren así, así como soy.
Mamá e hija abrazadas ilustración

Pienso también en como muchas de nosotras – madres - nos juzgamos entre nosotras “castigamos” a quienes ejercen una maternidad distinta o se salen de la norma. Olvidando muchas veces, que a quien juzgamos es una mamá, como nosotras, con sus defectos y virtudes, pero que para sus hijos “es su mamá” y eso es suficiente.

Y cuando pienso en esas mamás que se salen de la norma, pienso en la mía. Hasta el día de hoy es fuera de lo común. Y sé también que ella tiene un pequeño sentimiento de culpa que la acecha por no haber estado “ahí” tanto como le hubiera gustado pero, así como mis hijos me cantan y se me olvida, así quiero cantarle con mi voz desafinada y que se vea en mis ojos como yo la veo a ella y se olvide de culpas y sea feliz:
¡Es mi mamá, es mi mamáaaaaa [insertar gallos, voz desafinada, palmadas y saltos] y hoy que es tu día yo te quiero abrazar. Es mi mamá, es mi mamá y hoy que es tu día yo te voy a cantar!!!


¡Feliz día a todas las mamás! hoy celebramos sin culpas y queriéndonos mucho. 

martes, 2 de mayo de 2017

¿Cómo motivo a mis hijos para que hagan tareas?

A estas alturas creo ya tod@s los que me siguen (y vari@s que no) han visto el meme que realicé luego de una tarde de terror haciendo tareas con mi hijo mayor. No es que siempre sea así, pero hay días. Debo mencionar también, que yo no me siento a hacer tareas con mi hijo pero, ese día en particular, mi hijo me pidió que lo acompañe.
Beauty and the beast motherhood meme
Facebook.com/NeuroMamaBlog
Usualmente, cuando él hace tareas yo estoy por ahí dando vueltas lo suficientemente cerca para ayudarlo pero, lo suficientemente lejos para evitar episodios como los del día en cuestión.


De otro lado, en el colegio de mis hijos las tareas son misérrimas. Los peores días a mi hijo mayor (que está en 2do de primaria) le mandan 3 hojas de tarea además de su lectura diaria de 8 minutos. De igual manera, a mi hija la segunda (que está en kínder) le mandan prácticamente cero tareas. Sin embargo, lograr que se sienten a hacer sus [mini] tareas es todo un reto. Algunos días fluye pero otros... incluyen 20 minutos previos de pedidos, chantajes, sobornos y – en algunas ocasiones – amenazas.  

Conversando al respecto con una amiga blogger (Andrea de Mamá Quiero Leche), me sugirió un post que ella escribió hace tiempo sobre cómo logró motivar a su hijo mayor a que haga tareas (lo pueden encontrar acá: El Baúl de las Tareas). Además, coincidió con que terminé leer un libro sobre crianza que me motivó bastante y se los recomiendo (Amy Chua: The Battle Hymn of the Tiger Mom, en español: Madre tigre, hijos leones). En el cual postula que somos las madres (o padres, como prefieran) los que debemos darle a los niños los motivadores externos para trabajar duro, estudiar, destacar y triunfar todo esto sin miedo a exigirles. Pues, parte de la premisa que ellos pueden. Una vez crecen con esta ética de trabajo, la internalizan y tienen el motivador interno que los empuja a cumplir y destacar. 

Así, esperanzada en que llegará el día en que encuentren la motivación interna que los lleve a sentarse solos y hacer las tareas, me he puesto manos a la obra en sembrarles la semilla del estudio y – no lo voy a negar – las ganas de sacarse buenas notas y destacar (que de eso, mis hijos nada).

Para hacerlo, me remonté a los orígenes: mi madre (que sin saberlo siguió el método de Amy Chua). Mi mamá con las 4 fue muy estricta. Hábitos, horarios y RUTINA. La gente exitosa tiene buenos hábitos y orden (ella no se acuerda de decirlo, pero yo sí recuerdo haberla escuchado). Con una rutina diaria que incluye hacer tareas los niños ya saben que esperar. Y aunque no lo crean, tener un horario bien establecido me está ayudando muchísimo con la motivación para hacer tareas de mi hijo mayor.
Beautiful brown eyed boy 2 years age holding phone loking bored and cute
Que divertido!

También, con mi hijo mayor sirven mucho las recompensan materiales. Él siempre está coleccionando algo, siempre quiere algo. Entonces, para motivarlo aún más, le pongo metas semanales: “si haces las tareas con buen ánimo y sin perder el tiempo durante toda la semana, te ganas un paquete de plastilina dura” (las ama). Hasta ahora me sirven las metas a corto plazo, porque realmente a largo plazo ni él ni yo las vislumbramos. Por otro lado, los motivadores de mi hija la segunda son más emocionales (con ella sí me siento a hacer las tareas) y son del tipo: “si te esfuerzas duro hoy y haces la tarea rapidito me acompañas a hacer las compras ahora, solas tú y yo, sin tus hermanos”.


No voy a negar que hay días en los que hasta mí cuesta seguir con estas rutinas (¡¡vacaciones por favor!!!). Pero lo importante es ser constante. Soy una fuerte creyente que, una vez pasado el incentivo externo inicial, los niños internalizan la motivación por el conocimiento y el aprendizaje que viene con las tareas. El incentivo se vuelve interno y las tareas parte de su rutina. Y digan lo que digan, la gente organizada y con motivadores (de conocimiento y curiosidad) internos suele ser la gente más feliz y exitosa. Y, creo que a eso, apuntamos todos.