martes, 14 de noviembre de 2017

Mi hijo no me cuenta nada

Mi hijo mayor, que hoy por hoy ya tiene 8 años, es un gran conversador. Es un loro. Habla y habla sin parar de sus cosas, sus juegos, videojuegos y planes. Sin embargo, cuando se trata de compartir su día en el colegio no me cuenta nada, me responde con el clásico: “bien”, algunas veces simplemente levanta su dedo pulgar y cuando se siente conversador responde: “Como siempre”.

Por otro lado, sus hermanas no necesitan mucho estímulo. Ni bien las saludo y les pregunto “¿Qué tal te fue en el cole hoy?” Comienzan la narración de su día minuto a minuto. Sobre todo, la pequeñita. Ella cuenta todo lo que hizo en el día con lujo de detalles. Mi hija la segunda algunos días no tiene muchos deseos de compartir, pero se le suele pasar rápido y ya para la hora de dormir me sé todo su día con pelos y señales.   

Soy consciente que el deseo de compartir el día a día no puede ser impuesto y que debo respetar la intimidad de mis hijos. Por eso cuando no quieren hablar no insisto, ni los presiono. Sin embargo, no puedo con mis neurosis de madre y quiero saber algo más que lo que trae un escueto “bien”- en verdad - quiero saber un MONTÓN MÁS de lo que trae un “bien”.  
Mi hijo no me cuenta nada

Como ya estoy un poco fastidiada de que mi hijo no me cuente nada del colegio sobre todo porque cuando me junto con mis mamigas – especialmente las que tienen hijas mujeres – me cuentan un montón de normas, procedimientos, detalles y hasta anécdotas de cosas que suceden en el colegio (algunas incluso en el salón de mi hijo) y de las que yo sé: NADA.; es que he investigado y he dado con esta lista de estrategias para que mi hijo (y tu hijo si el tuyo también es así) comparta un poco más que un “bien” cuando le pregunto ¿Qué tal te fue en el cole?

1.       No le preguntes así a boca de jarro ¿Qué tal te fue hoy? Mejor empieza compartiendo algo interesante de tu día, así él/ella quizá también se anime a compartir. Esta técnica alguna vez me ha funcionado.

2.       Hazle preguntas graciosas y ocurrentes del tipo: Si unos zombies entran al colegio, ¿a quién crees que se comerían primero? ¿por qué? ¿y al último? ¿por qué? O una que yo siempre le pregunto a mis hijos y me funciona es: ¿quién llevó la lonchera más rica hoy? No la pregunto mucho porque siempre me dan duro con mis loncheras.

3.       Cuando era chica mi mamá fue a una charla en la que para mejorar la comunicación con sus hijas le recomendaron preguntarles por lo mejor y peor de su día. En un momento era divertido, pero luego que mi mamá lo preguntará TODOS los días nos empezó a molestar. Así, que yo recomendaría preguntarlo una vez a la semana.

4.       También le puedes preguntar a tu hijo/a ¿quién es la persona más divertida del salón? ¿quién es la más graciosa? ¿quién es el/la más travieso? Pero, ojo con las respuestas. Hace poco le pregunté a mi hijo quién era el más bromista del salón y se quedó callado, mirando al piso y me respondió: “tú ya lo sabes”. Me quedé helada “¿eres tú? ¿eres tú? PLOP. Esa sí, que no me la esperaba.

5.       Otra que me ha funcionado es comentar sobre el clima (sí, el clima nunca falla) al estilo de: hoy me he muerto de calor/frío todo el día, ¿qué tal tú en el colegio? Y siempre te cuentan un par de cosas más.

Finalmente, no importa si tu hijo no es muy conversador ni comparte mucho sobre el colegio. Lo importante es que tenga la confianza y seguridad para recurrir a ti en caso tenga algún problema. Que se sienta seguro que tú lo vas a apoyar. Eso pasó con mi hijo hace unas semanas atrás. Como siempre, no me contó nada de su día, pero a la hora de dormir me contó sobre un episodio feo que había tenido en el colegio y me pidió ayuda para solucionarlo. Por supuesto, así lo hice y ahora lo torturo un poco menos (sólo un poco) para que me cuente su día, porque sé que lo importante siempre me lo va a contar.  

domingo, 5 de noviembre de 2017

Todo lo que debes saber sobre la Disfunción de Integración Sensorial

La integración sensorial es la capacidad del sistema nervioso para descifrar la información recibida por los sentidos y generar respuestas inmediatas acorde con estos estímulos. Cuando falla alguno de los componentes del sistema de integración sensorial, hablamos de una Disfunción de Integración sensorial que en los niños genera mayores obstáculos de los habituales en su comportamiento en el día a día.
Todo lo que debes saber sobre la disfunción de integración sensorial

Mi hijo fue diagnosticado con este trastorno hace unos 4 años: disfunción en el sistema propioceptivo (músculos) y vestibular (equilibrio) y -naturalmente – como buena neuromamá he investigado y escrito muchísimo al respecto y, me preguntan muchísimo también. Es por eso que he hecho este post recopilando todos los artículos que he escrito al respecto y algunos otros que me parecían útiles y didácticos.

Y acá van en orden de explicación (que no es necesariamente orden cronológico) todo lo que debes saber sobre la Disfunción de Integración Sensorial









Esas son todas. Espero que les sean útiles. 


martes, 17 de octubre de 2017

¿Tenemos hijos favoritos los padres?

¿Es mentira que los padres queremos por igual a todos nuestros hijos? Si habláramos con total honestidad, ¿los padres declararían abiertamente tener favoritismo o predilección por algún hijo?

Estos últimos días está circulando por la web un artículo titulado: “Quiero a mis hijos por igual… mentira” del diario español el mundo (clic acá paraleer artículo original). En el cual se señala que, si bien es cierto que todos los padres anhelamos lo mejor para nuestros hijos en cada momento: que estén sanos, que sean felices y prósperos; y este amor es un sentimiento positivo e intenso que incluye a todos los hijos por igual, sin importar el número de hijos que tengamos, es mentira, que queramos a todos nuestros hijos por igual puesto que cada hijo es diferente y cada uno de ellos requiere una atención y cuidado diferentes. Y en ese sentido, generaremos vínculos, afinidades y preferencias con algún hijo en particular.

Y es cierto que todos nuestros hijos tienen caracteres diferentes y necesidades diferentes; cada uno de ellos vive situaciones distintas en contextos distintos (por mucho que nos esforcemos en darles a todos lo mismo) y en ese sentido, van a necesitar una atención y cuidado diferentes, así como van a exigir de nosotros - sus padres - distintas formas de conexión, apoyo y demostraciones de afecto. Sin embargo, no estoy de acuerdo con afirmar – como sí lo hace el artículo - que los padres (o madres, en este caso pues hablo de mi experiencia como madre) tenemos predilecciones y/o favortismos por algún hijo.
Tenemos hijos favoritos los padres

Pienso, que una cosa es querer, amar y otra muy distinta es enseñar, educar y guiar. Y en ese sentido, uno puede amar a todos sus hijos con igual intensidad (sin importar el número de hijos, como bien lo señala el artículo) y, sin embargo, conectarse con cada uno de manera distinta pues, cada hijo es un mundo en sí mismo y sus necesidades de guía, educación y cariño van a variar no sólo en relación con sus hermanos, sino también en relación consigo mismo día a día. Algunos hijos necesitarán más apoyo al hacer las tareas del colegio, otro quizá necesite una presencia de los padres más cercana, así como otro necesitará más apoyo a la hora de dormir, y probablemente algún hijo va a reclamar más atención en general. Y el dedicarle más atención al hijo que la reclama más – en mi opinión – no significa para nada que le tengamos una cierta predilección, sino que simplemente (como buenas madres que somos) reconocemos su necesidad extra de nuestra presencia y apoyo.

Por supuesto, se generan conexiones únicas con cada hijo y esto no supone una discriminación o favoritismo de entrada. Significa que cada relación madre-hijo/a es un universo en sí mismo y como tal debe ser considerada, sin que ello conlleve la afirmación de alguna predilección en el momento de la entrega de cariño. En general, para mí el cariño hacia los hijos se resume en lo que decía mi abuela: los hijos son como los dedos de las manos: todos diferentes, pero todos igual de importantes y necesarios.